Jo sóc així i això no és un problema de Fani Grande Serrano: Una historia autobiográfica que, como el libro de Portero, da voz a las infancias trans desde la vivencia y el afecto. Es un testimonio lleno de sensibilidad que pone el foco en la necesidad de acompañar, escuchar y entender.
Las malas de Camila Sosa Villada: Una novela que, al igual que La mala costumbre, mezcla lo autobiográfico con a ficción. Cruda, poética y poderosa, retrata la vida de una comunidad trans en Córdoba (Argentina) y refleja el mismo deseo de dignidad, pertenencia y resistencia.
El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de Tatiana Tibuleac: Aunque no trata la identidad de género, comparte el tono íntimo y el enfoque en el dolor y la belleza de los vínculos familiares disfuncionales. Ambas obras confrontan heridas de infancia con una voz narrativa potente y emocional.
Una educación de Tara Westover: Ambas autoras relatan cómo es crecer en entornos que niegan o distorsionan la identidad. En este caso, se trata de la emancipación intelectual frente al adoctrinamiento familiar, con un viaje tan duro como revelador.
Todo esto te daré de Dolores Redondo: Aunque más cercano al thriller, comparte con La mala costumbre la exploración de secretos familiares, de la identidad no revelada y de cómo el pasado moldea el presente. Un giro desde lo literario hacia lo emocional, con resonancias comunes.